Una invitación a habitar tu miedo con ternura, con consciencia.
Cuando elegimos que el miedo deja de ser un enemigo en nuestra vida, se convierte en un espejo. Uno honesto. Uno necesario. Si lo haces, tienes una cita contigo y con tu miedo.
Hace unos meses participé como ponente en el congreso online organizado por Marta Bernal e Isabel María González. El tema era: EL MIEDO.
Al preparar mi ponencia, descubrí que hablar del miedo es también hablar de mí. De mi historia. Incluidas todas mis capas. Porque el miedo, esa emoción primaria y poderosa, no solo paraliza —moldea. La mayoría de veces, ni siquiera somos conscientes de cómo se ha instalado, silencioso, normalizando determinadas conductas o estilos de vida. E incluso nos justificamos con un centenar de argumentos.
El miedo, idioma silencioso.
Durante años viví con la sensación de que algo podía fallar si yo me mostraba tal como era. ¿Valiente? Puede ser. Pero en realidad, en la mayoría de ocasiones solo estaba protegiéndome de una herida más profunda.
De niña, aprendí el miedo como un idioma silencioso. No sé en qué momento sucedió. Solo recuerdo que él ya estaba allí. A veces disfrazado de prudencia, otras de perfección. Pero siempre presente. Condicionando. Conteniendo. Controlando —o eso creía yo.

¿Mi miedo más arraigado?
No ser suficiente para ser amada.
Después vinieron otros: miedo al fracaso, a quedarme sola, al ridículo, al rechazo. El más escurridizo de todos: el miedo al miedo mismo.
Ese que se instala en el cuerpo sin nombre. En la boca del estómago, en la voz que tiembla, también en el silencio que duele.
Hoy sé que muchos de esos miedos vivían más en mis creencias que en mi realidad. Sin embargo, eso no los hacía menos reales para mí en ese entonces. Porque lo que sientes, aunque venga de una historia, duele igual.

¿Qué me ayudó a transformarlos?
La conciencia corporal.
Aprender a identificar en el cuerpo dónde se alojaba un miedo.
Usar la respiración para sostenerlo sin juicio.
Nombrarlo.
Darle forma.
Y mirarlo como quien abraza a una parte de sí misma que solo quiere ser reconocida.
Empecé a tener una cita con mi miedo.
En mi libro UNA CITA CONTIGO: Empieza a ser la protagonista de tu vida, hay un capítulo completo dedicado a los miedos. Y en la 4ª edición, que muy pronto estará disponible, he incluido un ejercicio práctico y una meditación para acompañarte a tener tu propia cita con el miedo.
Una cita no para eliminarlo…
sino para escucharlo.
Comprenderlo.
Y desde ahí, transformarlo.
Si tú también quieres regalarte ese espacio, aquí tienes una guía suave, real y profundamente tuya para hacerlo. Es la oportunidad de tener una cita con tu miedo, con tus temores.
Te dejo el enlace a la Meditación Guiada – “Habitar el Miedo con Ternura”
Un viaje desde la raíz del temor hasta el corazón que ya sabe.
Este ejercicio forma parte de la 4ª edición de “Una Cita Contigo” de Mar Clarós.
Descubre más aquí → LIBRO UNA CITA CONTIGO
FRASE VIBRACIONAL:
“Lo que temes, también quiere ser amado.
Y tú sabes cómo hacerlo.”
Una entrevista, una cita con tu miedo
Te comparto la entrevista que te comentaba al inicio de este artículo. Fue una de las ponencias del congreso online ¿HABLAMOS DE MIEDOS? En la charla te invito a que te atrevas a mirar tus miedos, tus temores; que agendes una cita con tu miedo. Sólo entonces, al atravesarlos, se abren infinitas posibilidades para ti.
Y por último… la música a mí me sirve de anclaje para momentos determinados. E incluso para movilizar el cuerpo y hacer que la energía se mueva. Te comparto una canción para liberar la energía del miedo cuando la percibas en tu cuerpo, así podrás bailarlo.