Un espacio para dejar de resistir y empezar a habitarte
“Aceptar lo que siento”, es lo único que puedes hacer por ti en momentos de crisis, de dificultad.
No como rendición pasiva, sino como ese gesto interno —profundo, silencioso y valiente— que reconoce: “Esto es lo que hay. Esto es lo que siento. Y desde aquí… empiezo.”
Mi madre sufrió inesperadamente un ictus quedando gravemente afectada; este suceso fue un gran impacto emocional que nos sacudió a toda la familia. Fueron tres semanas de hospital, de turnos para acompañarla en semi críticos, de hablar con neurólogos, informarnos,… para ver posibilidades.
Yo me resistía a aceptar que pudiera quedar encamada. Me negaba a ver su deteriodo cognitivo día a día, además de la incapacidad motora. Finalmente tomamos la decisión de sedación. Recuerdo la tarde del quinto día desde el inicio de la sedación. Estaba en casa y sentía un nudo en el pecho, un profundo dolor que me impedía respirar. No era rabia, ni tristeza, tampoco era miedo. Era todo junto, revuelto. Sumado a la culpa que emergió con la fuerza de un vendaval, arrasándome. Mi mente pedía respuestas, soluciones, “salir ya de ahí”. Sin embargo, mi cuerpo me pedía lo contrario: quedarme. Me pedía…
Aceptar.
De la resistencia y negación a la aceptación
Soltar la exigencia de estar bien, de ser luz todo el tiempo, de tener la respuesta. Rendirme a lo que acontecía, en conciencia y confiando en el proceso que estaba viviendo. Darme permiso para reconocer lo que estaba sintiendo.

Esa tarde me senté en mi habitación, para pintar y escribir la culpa que pulsaba en mi cuerpo. Tras ese ejercicio me dije: “Si esto es lo que hay… que así sea. Me rindo. Confío. Dejo de luchar, de resistir, acojo lo que estoy sintiendo. Una tristeza profunda”.
Ahí, justo ahí, fue donde empecé a respirar de nuevo. Aceptar lo que siento, fue el inicio de una transformación profunda.
Dejar de pelear para aceptar lo que siento, no es tirar la toalla.
En mi libro Una Cita Contigo, hay un capítulo sobre la aceptación. Es una invitación para reconocer el lugar en el que estamos. No dónde nos “gustaría estar”, ni el que proyectamos hacia afuera. Sino el lugar real, honesto, presente.
Resignarse es cerrar el corazón, tragar el dolor y seguir como si nada. Es no hacerte responsable de lo que sí puedes hacer.
Aceptar no significa resignarse. Es abrir el corazón, abrazar lo que duele… y caminar igual. Es hacer lo que sí puedes hacer para adaptarte a lo está sucediendo.
Con verdad. Con presencia. Con libertad.
Aceptar lo que siento: emociones “negativas” o simplemente humanas
Nos han enseñado que ciertas emociones son indeseables.
Que si sentimos rabia, frustración, celos, miedo… algo en nosotras está “mal”.
Pero la verdad es que todas las emociones forman parte de nuestro tejido vivo.
Lo que no aceptamos, lo reprimimos.
Aquello que reprimimos, nos dirige desde la sombra.
Asimilar lo que sientes es darte permiso para existir.
Es mirarte a los ojos sin juicio y decirte:
“También esto que siento tiene un lugar en mí.”
“Cada vez que me doy permiso de aceptar lo que siento, algo se suaviza en mí.”

Abrir el corazón, abrazar lo que duele, es tomar conciencia de tu sentir.
Desde la aceptación nace lo nuevo: aceptar lo que siento me transforma
Una y otra vez, he comprobado que lo que acepto, se transforma.
Y que lo que resisto, persiste.
Por eso, este artículo no busca explicarte nada. Solo quiere invitarte a ti, que estás leyendo, a hacer una pausa en tu vida…
Para preguntarte con honestidad:
- ¿Qué parte de mí aún no quiero ver?
- ¿Qué emoción me cuesta reconocer?
- ¿Dónde me resigno, cuando en realidad necesito abrazarme?
- ¿Cual es el beneficio que obtengo resistiéndome a sentir lo que siento?
Una meditación para sostenerte desde dentro: asimilar lo que sientes
Un día, mientras paseaba y reflexionaba sobre lo que acontecía en mi vida, canalicé un texto. El cual se acabó transformando en una meditación sobre aceptar lo que siento.
No fue algo planeado. Nació como un suspiro… una forma de sostenerme a mí misma en momentos donde todo parecía moverse.
Hoy, la comparto contigo, como parte del tejido vivo de la 4ª edición de mi libro Una Cita Contigo: Empieza a ser la protagonista de tu vida.
Una edición que no solo trae palabras, sino herramientas reales para transitar la vida desde el corazón.
Esta meditación nace para acompañarte en el proceso de aceptar lo que sientes, sin juicio, con presencia. Puedes escucharla aquí:
Frase de cierre para llevar contigo:
“Aceptar lo que es… es el primer acto de amor hacia lo que puede ser.”
Si te apetece aprender a tener espacios contigo para conocerte mejor y hacerlo con sencillas propuestas, te invito a adquirir la cuarta edición de mi libro Una Cita Contigo: Empieza a ser la protagonista de tu vida.

“Porque aceptar lo que siento no es debilidad… es raíz.”
LECTURAS COMPLEMENTARIAS